24 jun. 2011

Habitante del mundo

Tengo todo tipo de pasaportes, tengo muchas nacionalidades y se gran variedad de idiomas; pero no consigo recordar ni mi país ni mi lengua materna.

Han pasado algo más de 30 años desde que me escapé, desde que rompí los grilletes que me ataban. Desde entonces, tengo total libertad de actuar, de irme a donde quiera y hacer lo que me plazca sin temores ni consecuencias. Pero, ¿qué pasa con mi memoria, que ocurre con el recuerdo de mis antepasados, que le va a pasar a mi alma agotada de caminar alrededor del mundo? 

Alguien importante de cuyo nombre ni me acuerdo dijo una vez que alguien no es de dónde nace, si no de donde quiere ser enterrado. Yo, sincerandome con el mundo que tengo delante, puedo decir a viva voz y a los cuatro vientos que no me considero de ningun país o étnia, que no tengo preferencia ante ninguna lengua, que mi madre es el suelo que piso y que en mi muerte, yaceré junto a la misma tierra dónde dieron frutos los alimentos que ingerí durante toda mi vida.


Atentamente: Un habitante del mundo

2 comentarios:

  1. Ya te lo dije, aprendiz de todo, maestro de nada. Eso es algo que no decidimos, la naturaleza lo decide por nosotros. Tarde o temprano esa naturaleza te posicionará.

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